Resuelve tus dudas más frecuentes sobre la proteína en polvo

Es muy frecuente tener dudas sobre la proteína en polvo. Así que voy a intentar resolver tus dudas y, de esta manera, ayudar a que tomes consciencia sobre el tema.

 

La proteína en polvo no deja de ser un complemento para añadir este macronutriente a tu dieta. De igual manera que también la podemos obtener a través de la carne, el pescado, el huevo, las legumbres, los lácteos, la soja y sus derivados.

 

Esta estrategia nutricional es muy cómoda y útil para aquellas personas que tienen requerimientos altos de proteína, ya sea porque va al gimnasio y quiere ganar masa muscular o como una estrategia para recuperar después de entrenamientos de resistencia.

 

Una vez tomada la decisión, hay que valorar que tipo de proteína puede ayudarnos mejor: derivados de la leche (suero y sus derivados o caseína) o de diferentes fuentes vegetales (soja, guisante, arroz, cáñamo, patata…).

 

Cada variedad de proteína en polvo va a tener unas características distintas. Es decir, cada fuente va a diferir en los contenidos de aminoácidos esenciales, afectando también a la digestión, absorción y actividad metabólica. Estas variables van a ser un factor clave a la hora de escoger la proteína en polvo que se adecue más a ti.

 

En el caso de la proteína de suero de leche (la conocida como whey proteins) encontramos de tres tipos:
Proteína concentrada: generalmente contiene un 80% de proteína, lactosa (4%-8%), grasas, minerales y humedad.
Proteína aislada: es la forma más pura de proteína de suero disponible ya que contiene entre 90-95% de proteína. Su bajo o nulo contenido en lactosa la hace apta para personas con intolerancia a la lactosa. También contiene una baja cantidad de grasa.
Proteína hidrolizada: sometida a un proceso de hidrolisis donde se obtiene una cadena de proteína más corta, ayudando a que la absorción de esta sea más fácil y reduciendo, también, las reacciones alérgicas.

 

Por otro lado, la proteína en polvo de origen vegetal tiene una digestibilidad y una velocidad de absorción más lenta que la del suero de leche. Es decir, que para asimilar la misma cantidad de proteína deberemos consumir más producto vegetal. Hay que tener en cuenta que la proteína de soja tiene un perfil más parecido a la proteína de suero de leche.

 

Podríamos concluir que la proteína en polvo no es más que otra manera de añadir proteína a la dieta. Es una estrategia nutricional que debe ser valorada en consulta para personas que quieren o deben aumentar el consumo de este macronutriente. El tipo, la cantidad y el momento de su uso debe ser adaptada para obtener su máximo beneficio.