A día de hoy, el half de Barcelona, es la prueba más emotiva en la que he participado. Lo más bonito fue compartir la experiencia con más de 200 amigos/conocidos, todos corriendo juntos bajo el lema de All1.

 

Aún lo recuerdo como si fuese ayer: Empezábamos a las 6 de la mañana, y ya unas horas antes estábamos preparando la salida. Mi familia estaba ahí. Fue mi hermana quien me arrancó la primera lágrima de emoción antes de entrar en el agua, con un: “Estoy orgullosa de ti, tu puedes”.

 

Acto seguido me metí en el agua y no recuerdo nada más que ir encontrándome amigos a lo largo de todo el camino, sonriéndonos en la bici y saludándonos en el run.

 

Después de casi 5 horas de competición y con todavía 10km por delante, solo el calor de mis amigos y familiares y la emoción de estar cumpliendo un reto compartido con tanta gente me empujaron a llegar hasta el final.

 

Al cruzar la meta un maremoto de emociones nos invadió a todos: felicidad, alegría, tristeza, compañerismo… pero sobretodo agradecimiento a la vida por poder disfrutar de estos momentos y todos los que vendrán.

 

Una gran experiencia que siempre recordaremos con el máximo cariño. No solo por el precioso recorrido cerca de nuestra casa, sino por el significado que tuvo.